Derechos de autor: casos reales (¡no te conformes!)

Derechos de autor: casos reales (¡no te conformes!)

Qué rabia da que te copien, ¿verdad? Es algo a lo que te puedes llegar a acostumbrar, pero que cada vez que pasa te jo… fastidia de una manera brutal.

Y es normal. Alguien ha cogido sin permiso todo tu trabajo y lo usa para sí mismo diciendo que es suyo, colgándose una medalla y recogiendo los frutos de tu esfuerzo (que no del suyo).

Pero, ¿sabes lo bueno? Que la copia nunca será mejor que el original.

 

Derechos de autor casos reales

 

Lo que más me preocupa es que la mayoría de las veces te conformas porque crees que es normal, que no es para tanto, que no se puede hacer nada… ¡Error!

Como introducción sobre derechos de autor, puedes echar un ojo a MQSB, donde  Is y yo preparamos un post al respecto.

En esta ocasión, te voy a explicar 3 casos reales con los que me he encontrado en los últimos 10 días:

 

Caso 1 # Copia de textos.-

Que si, que ya está todo inventado, que nadie dice nada nuevo, blablabla. Pero la gracia del asunto no es tanto lo que explicas sino el modo en que lo explicas.

– ¿Series donde salgan dragones? Millones.
– ¿Juego de Tronos? Solo una.

Te gustará o la odiarás, pero es original y tiene una carga creativa enorme. La historia no es lo único importante, también el enfoque de los personajes, las localizaciones o los efectos especiales. El conjunto la hace diferente.

Pues, siguiendo esta línea, podríamos decir que Maïder Tomasena es la Khaleesi del copywriting. Escribe como nadie, hace que sus clientes aumenten sus ventas y, además, forma a empresarios para que ellos puedan trabajar sus textos para conseguir sus objetivos.

¿Qué pasa? Pues que salen copias de su trabajo hasta debajo de las setas. Y, tras muchos meses callada, ya ha dicho ¡Basta! y ha publicado este post al respecto.

Recuerda: los textos de tu web están protegidos por los derechos de autor de la persona que los ha escrito. Nadie puede copiarlos, cambiar el nombre y usarlos en su web como si fueran suyos. Eso es plagio, no lo olvides.

Y, sobre todo, no lo consientas. Habla con los responsables de la web que haya copiado. Si no entran en razón, toma medidas legales para defender tu trabajo.

Eso si, recuerda proteger previamente tus textos. Ya sea en un registro público o privado, pero protégelos, de esa manera será mucho más sencillo reclamar.

 

Caso 2 # Copia de dibujos.-

Repite conmigo:

– Nunca más «está en Google, así que lo puedo coger«.
– Nunca más «lo he sacado de Pinterest«.

Los dibujos, fotos, imágenes, etc, que encontramos en Google y Pinterest no aparecen por mandato divino. Detrás hay alguien que ha dibujado o fotografiado. Una vez hecha la obra, el artista decide si la vende, la publica para que cualquiera lo use como quiera o la publica para dar a conocer su trabajo, pero no para que otros la tomen y la exploten.

En este caso, una gran empresa usó un dibujo de una ilustradora muy conocida, le quitó la parte de la firma, pegó una foto de su producto y la colgó en redes sociales.

Una metedura de pata enorme de quien lo hizo, evidentemente. Por supuesto, se reclamó y se pidió rectificación a la marca, la cual pidió disculpas. Eso sí, utilizaron el argumento de «me la encontré por ahí«.

Por tanto: si conoces al autor de la imagen que quieres, comprueba si permite su uso o pídele permiso. Si no lo conoces, busca otra imagen, hay millones de bancos de imágenes gratuitas. Pero NUNCA descargues la imagen, la modifiques, la publiques como tuya y mires para otro lado si te reclama el autor.

Y tú, autor, no lo dejes pasar. Nadie puede explotar tu obra sin tu autorización, no lo olvides.

 

Caso 3 # Copia de curso.-

En este último ejemplo no te hablaré de las personas que adquieren cursos y después se dedican a publicar el contenido como suyo, porque es evidente que es algo totalmente incorrecto. Te explicaré un caso más particular.

La web Pearl Knitter es ideal si quieres aprender todo lo relativo al mundo de hacer punto (‘tejeril‘, como ellas lo nombran). Se caracterizan por ofrecer mucho contenido gratuito a sus lectoras y por explicar las técnicas de punto de manera clara y muy divertida.

Hace unos días, Clara y Asunción quisieron hacer un regalo a sus seguidoras: organizaron un proyecto gratuito para que todas las participantes aprendieran a tejer un jersey diseñado por ellas, explicando desde la toma de medidas hasta la confección y acompañándolas en el proceso.

La única condición: que los vídeos, textos y patrones no se distribuyeran.

Pues dicho y hecho. En menos de 12 horas, unas participantes difundieron el contenido recibido. No solo hicieron lo único que las autoras pidieron que no se hicieran, sino que lo hicieron en público, de manera que lo supieron a tiempo real.

¡OJO! Que algo sea gratis, no quiere decir que puedas usarlo como quieras.

Los autores deciden siempre el uso de su obra. Si las chicas de Pearl Knitter quieren ofrecer algo gratuito para el uso privado de sus lectoras, ninguna lectora tiene la facultad de disponer de dicha obra como le dé la gana. Es decir, no puede distribuirla por internet sin el permiso de sus autoras.

Por tanto, no permitas que te líen! Que des algo gratis no quiere decir que pierdas tus derechos de autor.

Conclusión:

  • Defiende tus imágenes, textos y creaciones.
  • Antes de usar la obra de otra persona, infórmate si puedes hacerlo o pide permiso.

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10 comentarios
  1. Gala González 15 mayo, 2015

    Hola, Mery.

    Efectivamente, historias de amor-odio entre familias hay miles como Romeo y Julieta o El Gran Gatsby, pero la diferencia entre ambas radica en cómo se cuenta.

    El tema de los derechos de autor es un mundo. Parece que por publicar en internet todo está permitido y que todo es gratis. Al principio puede consolar el pensar que lo estás haciendo bien y que por eso copian, pero realmente se trata de un asunto cultural.

    Al copiar el trabajo de otro no se está respetando el trabajo que realiza.

    Y ya por último me gustaría hacerte una pregunta, ¿cuál es la mejor plataforma para registrar la autoría de los artículos y de los textos de una web en internet?

    Muchísimas gracias por el post, a pesar de contener información que nunca es agradable recibir, pero que desgraciadamente está a la orden del día.

    ¡Miles de saludos!

    Responder
    • María -Ablogada- 15 mayo, 2015

      Has dado en el clavo, Gala. Es un tema cultural, lo gratis nos engancha demasiado y, en muchas ocasiones, nos cuesta ver el valor real de lo gratis.

      Mira, una manera fácil y rápida de proteger los artículos, puede ser acceder a un registro privado como Safe Creative (hay varios diferentes). Para textos concretos, ebooks, etc, prefiero el Registro de la Propiedad Intelectual.

      Saludos y gracias a ti!

      Responder
  2. Clara 15 mayo, 2015

    Hola María:

    La verdad es que estoy con Gala y pienso 100% de que se trata de algo cultural, en mi caso particular, y como tú cuentas, además de la experiencia de que utilicen mi trabajo como propio, esta última experiencia ha sido especialmente dolorosa.

    Con todo tu amor y todo tu trabajo preparas algo especial, durante 3 meses, con sus horas de diseño, de grabación, de edición, de creatividad, etc, y te encuentras precisamente con lo que más duele, que pasen olímpicamente de tu trabajo, lo compartan públicamente y se pasen las claves las unas a las otras como si nada.

    La primera medida que he tomado es no venirme abajo, eso es fundamental, y la segunda medida queda entre nosotras 🙂

    Admito que lo he pasado mal, y tú lo sabes, porque te sientes estúpida, pero también es cierto que tu ayuda, consejos y maravillosas ocurrencias, me hacen más fácil vivir con este tipo de cosas.

    Casos como los de Maïder y el de la Ilustración claman al cielo, y creo que decir ¡basta! es importante.

    Muchas gracias por recordarnos que tenemos nuestros derechos de autor, a veces lo dejamos pasar, y eso no es bueno. Un abrazo bien grande! Y mil gracias por todo, tu trabajo es espectacular.

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    • María -Ablogada- 15 mayo, 2015

      Gracias a ti, Clara!

      Esperemos que estas experiencias nos ayuden a todos a valorar más nuestro trabajo y nuestro esfuerzo.

      Y me encantan las medidas que has tomado 😉

      Un beso!

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  3. Merce 15 mayo, 2015

    Hola María,

    Lo encuentro interesante, desde que hablé contigo pongobla fuente en las fotos que no son mías y que no he comprado, por muy vistas que estén en internet. En cuantoba protección de textos creados x nosotras, podrías decirnos algo acerca de CreativeCommons? Es útil? Como funciona? Quizás has escrito ya sobre ello…Gracias x currar tantoooo, la verdad es que tu blog debería ser lectura obligatoria.

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    • María -Ablogada- 18 mayo, 2015

      Gracias a ti, Mercè.

      Las licencias Creative Commons sirven para informar al lector sobre el uso que puede hacer del contenido de tu web. Es decir, si pueden usar las imágenes, de qué manera, si deben citarte, etc.

      Prepararé un post explicándolo, ya te avisaré 😉

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  4. Ma. Elena Zárate M 16 mayo, 2015

    Si, lo de Maider ha estado fatal!!… Pero ella es una campeona… Y muchísimas gracias por este post.. Creo que vamos metiendo la gamba sin saberlo, pero con tus explicaciones vamos rehaciendo el camino y de forma correcta… Cariños!!!

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    • María -Ablogada- 18 mayo, 2015

      Ma. Elena, gracias a ti!

      Ese es el tema, que en muchas ocasiones lo hacemos mal por desconocimiento. Pero lo bueno es que, cada vez más, estamos siendo conscientes de lo que debemos y no debemos hacer 😉

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  5. Judit Urquijo 16 mayo, 2015

    Muy interesante el artículo. Recientemente he pasado por una experiencia similar con un artículo que escribí y que ha sido reproducido por otras webs sin citarme como fuente. Me dio bastante rabia porque esta labor la estoy haciendo gratis y lo cierto es que se me quedó cara de tonta. Pero logré solucionarlo con un par de correos y un par de mensajes directos a través de Twitter. Miraré detalladamente las opciones que ofrece Safe Creative. Gracias!

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    • María -Ablogada- 18 mayo, 2015

      Me alegra que te haya gustado, Judith.

      Haces bien mirando las Safe Creative porque, aunque muchas veces todo se arregla hablando, está bien que seamos cautos y protejamos nuestro contenido.

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