5 trucos para redactar un contrato

5 trucos para redactar un contrato

¿Sabes redactar un contrato? ¿Crees que no lo necesitas?

Tanto si quieres firmar un acuerdo de confidencialidad con tu socio, como si has pensado vender tu moto o contratar a un colaborador, es importante (y, a veces, imprescindible) que lo plasmes por escrito.

Al oír la palabra «contrato» no debes asustarte, ni echarte las manos a la cabeza, ni pensar que tienes que encargarlo a un abogado (cosa que recomiendo, claro, pero entiendo que no siempre te apetezca 😉

Con estos trucos para redactar un contrato, podrás hacerlo tú de manera fácil.

 

5 trucos para redactar un contrato

 

Antes de entrar en materia, te recuerdo que en anteriores posts he hablado sobre este tema y seguro que te serán útiles:

Qué es un contrato
Qué mirar antes de firmar un contrato
Cómo negociar un contrato entre blogger y representante

¿Empezamos?

 

1# Ten claro lo que quieres.-

Puede parecer obvio, pero es un paso que no debes quitarle importancia.

Tanto si lo vas a redactar tú, como si piensas pedirle ayuda a otra persona, es básico que hagas un listado de lo que quieres conseguir con ese contrato.

  • ¿Quieres un freelance en tu equipo? Pon las condiciones de su colaboración, si quieres que vaya a tu oficina o podrá trabajar online, si le pides factura mensual o al final del proyecto, o si es una condición indispensable que no trabaje simultáneamente con tu competencia.
  • ¿Contratas a un fotógrafo para un evento? Estipula qué tipo de fotos quieres que te haga, si podrá usarlas en su ‘portfolio’, si quieres que las retoque o te las pase al natural, si no quieres que haga fotos de menores o si le pides que haga un retrato de tu jefe con su mujer.

Al hacer este esquema básico de lo que quieres, te será muy sencillo plasmarlo por escrito en un documento.

 

2# Usa tu lenguaje.-

No te compliques con gongorismos, palabras rimbombantes, latinajos imposibles… Usa tus palabras y hazlo de forma sencilla.

Tienes que tener claro el objetivo: dejar por escrito las condiciones de una relación o negocio. No es momento para demostrar tu buen uso del lenguaje, sino que tanto tú como la otra parte pactéis unas normas.

Está claro que si vas a firmar una hipoteca o la compraventa de un inmueble a un fondo capital extranjero, el documento sea denso e incluya mil puñetas. Pero estamos hablando de algo común que puedas hacer tú en tu día a día.

 

3# Hazlo fácil.-

En la línea de lo anterior, no te compliques desarrollando pactos enrevesados.

Te pongo un ejemplo de un contrato entre un cantante y su grupo de música:

  • ¿Prefieres esto? En caso de desavenencias con la contraparte, tenemos en consideración lo pactado en el clausulado anterior, punto b, en cuando a las consecuencias económicas de la rescisión.
  • ¿O mejor esto otro? Si el cantante y el grupo no llegan a un acuerdo en el repertorio, podrán resolver el contrato y, en ese caso, el cantante devolverá las cantidades recibidas.

No te metas en berenjenales y deja claro que si pasa A, entonces consecuencia B.

Y, por favor, no hagas que la persona que lo lea tenga que ir cambiando de páginas para ver a qué te refieres. Es decir, nada de usar más de 2 veces el concepto de «según lo acordado en la Cláusula anterior».

 

4# Insiste en lo importante.-

Si hay alguna parte que consideres muy importante, insiste en ello. No te quedes con ganas de poner términos que para ti son importantes.

A veces pasa eso de «ay, es que no quise repetirlo y ahora no sé si quedó claro«. Pues ya sabes, repite si lo consideras necesario.

En el contrato de venta de tu coche, no hay mucho más allá de dejar claro los datos del coche, que es imprescindible hacer el cambio de nombre en ‘tráfico’ y el precio.

Pero, si alquilas un despacho de tu oficina a otra persona, es normal que quieras insistir en que es un espacio de trabajo, que no podrá molestar a los demás profesionales con los que comparte espacio, no deberá fumar ni tampoco hacer fiestas.

Por supuesto, no hay que ser pesado, pero tampoco es bueno quedarse corto.

 

5# Escucha a la otra parte.-

Los contratos lo firman, como mínimo, 2 partes. Déjales que opinen, escúchales y ten en cuenta lo que tienen que aportar en el documento.

Está claro que tú vas a redactar el contrato pensando en tus intereses, pero la otra parte también tiene los suyos y querrá garantizar que cumplas con ciertas obligaciones.

Habla, negocia y plásmalo en el contrato. Ponte en su lugar, a ti no te gustaría firmar nada que solo contempla lo que le viene bien a la otra parte.

 

No es difícil, ¿verdad? Anímate a escribir tus contratos, no es tan complicado, te lo prometo.

Y sí no quieres complicaciones y prefieres que te lo den hecho, escríbeme.

Posts relacionados

6 comentarios
  1. Clara 21 mayo, 2015

    Hola María:

    Es muy interesante y útil las recomendaciones que das, la verdad que después de leer tu News, sé que coincidimos hay cosas que nos gustan hacer en nuestro propio trabajo y no delegar. En mi caso pueden ser las fotografías, o los textos, pero tengo claro que para este tipo de menesteres me haces falta tú!! Aún así la información es la mar de útil porque sirve para saber como abordarlo de primeras. ¡Muchas gracias! Abrazo grande.

    Responder
    • María -Ablogada- 21 mayo, 2015

      Hola Clara, gracias a ti!!

      La verdad es que para muchas cosas cuesta delegar, sobre todo las cosas que nos divierten. Lo bueno es poder decidir qué hacer en función de lo que más nos gusta 😛

      Un abrazo!

      Responder
  2. Gala González 21 mayo, 2015

    Hola, María.

    Me ha parecido muy útil e interesante este artículo. El otro día intenté redactar un par de contratos y de acuerdos y la verdad es que desistí de la tarea. Caí en el error.

    No obstante, después de leer el artículo de hoy, voy a ponerme manos a la obra. Me han encantado los puntos segundo y tercero. Se suele caer en el error de pensar que por tratarse de un asunto legal hay que utilizar palabras rimbombantes y de difícil comprensión. ¡Y nada más lejos de la realidad! Los asuntos legales deben ser redactados de la manera más clara y concisa para que las cláusulas no caigan en saco roto. El lenguaje vacío y sobrecargado va en contra del objetivo fundamental de establecer un contrato.

    Así que ahora mismo me pongo manos a la obra.

    P.d. Muchas gracias por la recomendación de la semana pasada.

    ¡Miles de saludos!

    Responder
    • María -Ablogada- 21 mayo, 2015

      Gracias, Gala!

      Esto es como todo, hay profesionales que prefieren hacer los documentos en lenguaje muy específico o técnico. Pero yo pienso como tú, el objetivo es que las partes tengan claro lo que quieren, a lo que se comprometen y evitar malos entendidos.

      Saludos!!

      Responder
  3. Eugenio 21 mayo, 2015

    Voy a compartir este post, a ver si llega a alguno de nuestros "queridos" políticos, porque leer una ley debería estar subvencionado, por los daños neuronales.

    No es que tengas que ir saltando de página en página, sino que debes leer el artículo X del decreto Y, porque resulta que en el actual texto se modifica una palabra.

    Además, el texto es casi un jeroglífico. Antes pensaba que el motivo es que hay palabras que, aunque sean sinónimos, tienen un significado ligeramente distinto, y se intentaba eliminar ambigüedades. Pero tras ver algunas sentencias judiciales, entiendo que el significado de las palabras ni siquiera depende de la RAE, sino que todo depende de quien mande o de la parte que tenga más poder.

    Aunque no creo que un político llegue siquiera a leerlo, y menos a meditarlo, los "de abajo" seguiremos tus consejos. Quizás dentro de unos años todos los contratos sean sencillos y claros. Al menos los míos sí lo serán, gracias a ti.

    Responder
    • María -Ablogada- 21 mayo, 2015

      Ay, Eugenio! Qué razón tienes!! Con decirte que yo, que me paso la vida leyendo leyes y sentencias, me parece muchas veces que me hablan en otro idioma, imagínate.

      Muchas gracias por tu comentario, me alegra poder ayudarte 😉

      Responder

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados como *